El lenguaje oral y el lenguaje escrito
Cuando usamos
en el lenguaje, ponemos en práctica sus cuatro habilidades: dos son propias de la lengua
oral: hablar y escuchar; dos, de la lengua escrita: leer y escribir.
¿Qué diferencias hay entre estas clases de lenguaje que
hacen que la mayoría de la gente se sienta más insegura cuando se enfrenta con una hoja
en blanco que cuando tiene que entablar una conversación?
Comparemos una con otra.
Lengua oral
1) Es una comunicación inmediata.
Quien emite el mensaje está en el mismo espacio físico
que el que lo recibe y en el mismo tiempo. Cuando la relación es telefónica, no se
comparte el lugar, pero sí el tiempo.
2) Es una comunicación auditiva.
Se capta por intermedio del oído.
3) Es una comunicación perecedera.
Los sonidos existen a medida que las palabras son
emitidas por el hablante, pero no permanecen. Si, por algún motivo, queremos repetir lo
que acabamos de decir, seguramente, lo haremos de otra manera, con otros términos.
4) Es una comunicación que recibe
mucha ayuda.
Las palabras, por supuesto, son uno de sus soportes, pero
los gestos, los tonos, el movimiento del cuerpo, la risa, el llanto, la vestimenta, todos
contribuyen a la comunicación.
Se calcula que un 65% del habla se apoya en estos
elementos.
5) Es una comunicación con interacción.
El hablante está atento a la reacción de quien lo
escucha. Este, en caso de duda, puede preguntar. Eso hace que el habla no sea
completamente lineal. Si bien se sigue un orden, se puede ir hacia atrás, cambiar
palabras, expresiones, cuando el oyente demuestra no entender.
Lengua escrita
1) Es una comunicación diferida.
El escritor no comparte ni el tiempo ni el lugar con
su lector. En muchos casos, ignora quién será, lo que lo obliga a manejarse con un
lenguaje claro, conciso, ya que no tendrá oportunidad de saber si es comprendido o no.
2) Es un comunicación visual.
Se establece por intermedio de los ojos, que son los
encargados de leer el texto.
3) Es una comunicación duradera.
Permanece,
sin modificaciones, en el tiempo.
4) Es una comunicación verbal.
Se vale de las palabras, apoyadas solo por los signos
de puntuación que intentan, y pocas veces lo logran, trasmitir la riqueza de la lengua
oral.
5) Es una comunicación sin interacción.
El que escribe no sabe la reacción de su lector.
Sin embargo, ambas
tienen sus peligros y sus ventajas.
La primera, más móvil, más cambiante, es, también,
riesgosa. No pensamos demasiado cuando hablamos y esta espontaneidad hace que, con
frecuencia, nos arrepintamos de lo que acabamos de decir.
El dicho tan común "a las palabras se las lleva
el viento" no es tan cierto como parece. El dicho tan común "a las palabras se las lleva
el viento" no es tan cierto como parece.
La segunda, con menos elementos para expresarse
(faltan los gestos, los tonos, las miradas
) acepta la posibilidad de la corrección.
Una y otra vez, quien escribe debe releer su texto,
juzgarse a sí mismo y corregir, corregir, corregir, hasta el cansancio.
El otro dicho "las palabras quedan" sí es
verdadero, pero existe la oportunidad que "queden" bien redactadas.
Contamos con
la posibilidad de tratar cada uno de estos puntos en profundidad. Diferentes documentos,
preparados especialmente, contienen la información, pero no son de acceso gratuito.
Si usted está interesado en alguno de ellos, escríbanos a lenguaje@todo.com.uy e indíquenos sobre qué tema
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