¿Qué idioma hablamos?
La primera interrogante es si el idioma que hablamos se llama español o castellano. Las
dos denominaciones aparecen con frecuencia; en la Argentina, por ejemplo, la primera es la
más usual.
¿Qué
diferencias hay entre una y otra y cuál es la acertada respuesta?
Las dos correctas.
El
primer nombre de la lengua fue castellano. Hasta la Edad Media no había unidad de
lenguaje en la Península Ibérica.
En la época de los Reyes Católicos, España, en cierta
forma, se unificó. El idioma que predominó fue el que se hablaba en Castilla, que se
llamó castellano y se convirtió en la lengua oficial.
A partir de 1925, la Real Academia le dio el nombre de español,
pero no censuró el otro.
Actualmente, los dos figuran en el diccionario como
denominación de la lengua.
Sin embargo, el español no es el único idioma que se
habla en España: el catalán, el gallego, el vasco, también se utilizan.
En el diccionario actual, octubre de 2001, español
se define como "Lengua común de España y de muchas naciones de América, hablada
también como propia en otros países del mundo."
El Idioma que hablamos los uruguayos es, por lo tanto, el
español o el castellano.
¿De
dónde surge el español?
La
lengua que, en realidad, le da origen es el latín, que se considera una lengua muerta.
El Imperio Romano, uno de los más poderosos de la
antigüedad, hablaba latín. Era su lengua oficial y se la imponía a los pueblos
vencidos.
Cuando los romanos dominaron la Península Ibérica, se
encontraron con que los habitantes hablaban unas lenguas, de las que poco se sabe en la
actualidad, llamadas lenguas ibéricas.
De la unión de esos lenguajes y del latín de los
conquistadores, nace el español. Es decir, que el español deriva más del latín
vulgar (del que hablaban los soldados) que del culto.
La lengua hablada es siempre más defectuosa, menos
cuidada que la escrita. En el caso del latín, un idioma enormemente difícil, muy pocas
personas lo escribían, lo que no le daba verdadero respaldo.
El documento más antiguo escrito en español es del siglo
X. Posiblemente, la lengua ya se hablaba antes.
La mayoría de las palabras del español procede,
entonces, del latín. Sin embargo, otros idiomas brindan términos en abundancia. Algunos,
desde el origen de la lengua: el griego, por ejemplo, ya que era el idioma hablado por el
otro gran imperio.
Figuran en el diccionario cerca de 20000 palabra latinas;
alrededor de 5000 griegas. Entre ellas, por ejemplo: "abismo, biblioteca,
caligrafía, atmósfera
"
El árabe hace también una importante contribución.
Los árabes estuvieron establecidos en España siete
siglos. Durante el reinado de los Reyes Católicos, fueron expulsados definitivamente. En
las costumbres y en el idioma quedaron sus marcas.
Se calcula que alrededor de 4000 o 4500 palabras árabes
ingresaron a nuestro idioma. Por ejemplo: mucha iniciadas por al, que era el
artículo: "alarido, alfaguara (surtidor), alhaja, berenjena, chaleco,
fulano
" "alarido, alfaguara (surtidor), alhaja, berenjena, chaleco,
fulano
"
Estos dos idiomas hicieron el primer aporte; luego, y
continuamente, las lenguas modernas dan nuevas palabras: del francés, boutique,
restorán, entrecote; del inglés, fútbol, basquetbol, córner, E.Mail;
del italiano, ñoqui, lasaña
ñoqui, lasaña
De esa unión de lenguas, surge el español que
hablamos.
Cada lugar, cada país que posee como idioma el español
tiene regionalismos, expresiones propias del lugar, que entienden sus coterráneos. El
papel que trata de ejercer la Academia Española, y no siempre lo logra, es el de
preservar la unidad del lenguaje, de tal forma que todos los que lo hablamos podamos
entendernos.
Nuestro español no es de los más ricos en expresiones.
Basta ver cualquier programa de televisión colombiano, mejicano, venezolano, para
comprobar con cuántos problemas de comprensión nos encontramos.
Preservar la pureza del idioma es, pues, algo que importa.
¿Qué
ventajas nos da saber utilizar con corrección el lenguaje?
El
idioma abre y cierra puertas. A través de su buen o mal uso, uno puede acceder a un
empleo o perderlo, lograr o no una beca, salvar o no un examen.
Pero de todos los problemas que se nos presentan en la
vida, el que atañe al lenguaje es uno de los que menos reconocemos.
Todos creemos que podemos arreglarnos con él porque lo
manejamos desde niños. Pero la realidad es otra: lo que la enseñanza curricular nos da
en cuanto a lenguaje es apenas lo rudimentario. De ahí en adelante, a los tropezones,
imitando lo que hacen otros, a través de la lectura, creamos nuestras técnicas de
redacción, que, por supuesto, muchas veces son incorrectas.
Dedicamos el 80% de nuestro tiempo a la comunicación con
los demás y nuestras relaciones con ellos serán efectivas, si manejamos con corrección
el lenguaje.
Contamos con
la posibilidad de tratar cada uno de estos puntos en profundidad. Diferentes documentos,
preparados especialmente, contienen la información, pero no son de acceso gratuito.
Si usted está interesado en alguno de ellos, escríbanos a lenguaje@todo.com.uy e indíquenos sobre qué tema
o temas quiere saber más. Le diremos cómo proceder. |
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