Para hablar mejor... Para escribir mejor...


Quiénes somos Presione aquí.
El mundo del lenguaje

Presione aquí.

Temas Varios

Diagnósticos al momento

Presione aquí.

Escribir es corregir Presione aquí.
Cursos Presione aquí.
Su historia
Publicaciones Presione aquí.
Contacto Presione aquí.
Página principal Presione aquí.

 

lenguajealdiachic.jpg (6108 bytes)

Para ver más información del libro, presione aquí.

¡Hay que corregir!
lapizgig.gif (2877 bytes)

     A través del lenguaje nos comunicamos con los demás. Para que esa relación sea efectiva, debemos comprendernos. La comprensión se logrará si usamos con corrección el idioma, tanto oral como escrito.
     Es cierto que aprendemos a hablar, hablando, que lo hacemos por imitación. Pero depende de a quién imitemos para que logremos un buen o un mal producto.
     En cuanto a la lengua escrita, el problema aún es más complejo. Necesitamos que nos la enseñen; no alcanza con la imitación.
     Hay, actualmente, un cierto desprecio hacia el hecho de corregir. Desprecio injustificado, porque corregir no es solo marcar errores, es formar personas.

Necesitamos que nos corrijan.

     La enseñanza curricular debe tener eso presente. Los padres, que tanto se quejan de lo mal que hablan y escriben sus hijos, tienen que cooperar.
     Ni los chicos, ni los mayores, aprenden sin que otro u otros les marquen el camino adecuado.
     ¿Qué niño sabrá expresarse bien, si no se le indican los métodos para hacerlo? ¿Cómo sabrá que lo que habla o lo que redacta tiene errores idiomáticos, si nadie se los marca y le indica la forma correcta?
     La escuela forma futuros adultos, que se enfrentarán a miles de problemas en los que el buen uso del lenguaje será imprescindible.
     Un texto mal redactado, un error de ortografía, una exposición oral incomprensible podrán causar un daño enorme a una persona.
     La sociedad juzga con severidad el lenguaje. Ya lo hemos dicho. Y, si bien este se aprende y se perfecciona durante toda la vida, la época más fructífera es la niñez y la adolescencia.
     ¿Cuándo aprenderán los chicos a expresarse con corrección? ¿Cuando ya sea demasiado tarde y hayan perdido alguna oportunidad (laboral, estudiantil…) por no saber hacer uso de él?

¿Qué finalidad persigue la corrección?

     El niño toma conciencia de los errores que cometió y aprende cuáles son los resortes para no volver a hacerlos.
     Seguramente, esto no se logra con una sola corrección. Los docentes sabemos que las equivocaciones se cometen más de una vez. Lo que se debe tener en cuenta es que, también, se corrigen más de una vez.
     Llega un momento, puede que tarde, que el nuevo conocimiento queda fijado.
     Corregir no es ofender, no es destratar. Es enseñar.
     Existen variadas técnicas de corrección. El docente actualizado no utiliza siempre el mismo método. Probará y descartará aquellas cuyos resultados sean nulos. Descubrir qué interesa y cómo se puede fijar el conocimiento, sin aburrir al alumno.
     El niño no se siente ofendido si en su trabajo el maestro le señala, con claridad, sus errores. Es más, espera que lo haga porque siente que él tiene la autoridad suficiente para ser su corrector.
     Pero, si desde sus primeros años escolares, el docente pasa por alto sus errores lingüísticos, se acostumbrará a esto. Entonces sí, se sentirá molesto cuando alguien cambie la táctica y lo corrija.
     Importa mucho que el alumno reciba una opinión de su maestro acerca de su texto: ¿es correcto o incorrecto?, ¿se comprende o no?, ¿tiene errores ortográficos?,¿las ideas son originales?¿están bien trasmitidas?

 ¿Qué siente el corrector cuando pone en práctica su tarea?

     La mayoría de las veces, el corregir resulta para el docente una tarea pesada, le quita tiempo, lo aburre, no le encuentra una finalidad importante.
     Está equivocado.
     Si le quita tiempo, los resultados que obtendrá bien valdrán las horas, que él cree, perdidas.
     Por otra parte, la corrección es parte de su tarea. Y, para que sea efectiva, tendrá que ser rápida, no diferida, clara, sencilla y, por supuesto, no hiriente.
     Cada vez que realiza una tarea, el niño espera saber enseguida cómo la hizo.
     La demora en la entrega del trabajo corregido le quieta el interés. Ya no sabe qué es lo que realizó ni le importa saber si fue correcto o no.
     Si le resulta una tarea pesada, es porque no tiene en cuenta qué relación se establece entre él y su alumno. Este reconoce la superioridad de los conocimientos de su maestro y por eso lo respeta. No lo hará feliz sentir que no tiene quien lo guíe en la difícil tarea de manejar correctamente el lenguaje.
     Si no le encuentra una finalidad importante, basta citar, entre otras, estas:
 a) Logrará que el niño sea conciente de sus equivocaciones.
 b) Le señalará cómo hacer para mejorar su trabajo.
 c) Le hará tomar conciencia de que tanto escribir como hablar no son tareas fáciles.
 d) Despertará en él el deseo de expresarse mejor.
 e) Le mostrará que no solo para los chicos, sino también para los adultos el lenguaje es un arma que hay que manejar con precisión.
     Seguramente, los tiempos actuales no ayudan a los docentes a dedicar horas a la corrección.
     Pero, es un aspecto esencial de su trabajo. Como formadores de futuros hombres y mujeres tienen que tener presente que el lenguaje no se aprende solo por imitación.
     Estamos de acuerdo en que enseñarlo es una ardua tarea, cuyos resultados no siempre se ven.
     Sin embargo, resulta imprescindible hacerlo y recordar que, ni siquiera los adultos, son capaces de grabar un nuevo conocimiento si alguien o algo no se los enseña. Y que, si cometen errores en cualquier aspecto de la vida, solo los corregirán con la ayuda de los demás.

Contamos con la posibilidad de tratar cada uno de estos puntos en profundidad. Diferentes documentos, preparados especialmente, contienen la información, pero no son de acceso gratuito.
Si usted está interesado en alguno de ellos, escríbanos a lenguaje@todo.com.uy e indíquenos sobre qué tema o temas quiere saber más. Le diremos cómo proceder.

 

Volver a "Temas de Interés"

lapizgig.gif (2877 bytes)