Aspecto exterior del texto escrito
Escribir es
un acto complicado, que requiere paciencia, dominio del lenguaje y, sobre todo, tiempo de
corrección.
El material que escribimos -siempre para otro- entra por los
ojos. Estos perciben el texto y, por lo tanto, la organización gráfica que tenga
influirá en su comprensión.
La imagen de la página es lo primero que capta nuestra vista.
Poco o nada sabemos del escrito al cual nos vemos enfrentados, pero ya conocemos su forma
exterior, que, en muchos casos, nos ayudará a prever su contenido. No tiene la misma
presentación un artículo periodístico, una carta, un cuestionario.
Evidentemente, nos sentimos inclinados a entender mejor aquellos
escritos de buen aspecto, que visualmente no exigen ningún esfuerzo de nuestra parte. Un
examen prolijo, un currículo bien presentado, una carta bien organizada, tendrán muchas
más posibilidades de lograr lo que pretenden.
Por supuesto, que cada texto presentará sus particularidades
específicas; las precauciones en cuanto a organización gráfica, que seleccionamos en
esta ocasión, son comunes a la mayoría de ellos.
Títulos y subtítulos
Títulos
y subtítulos juegan un papel primordial en el texto. Deberán ser:
a) Atractivos, de tal manera que el ojo del lector los encuentre
con facilidad. El hecho de que estén centrados ayuda a ubicarlos sin dificultad.
b) Cortos, para atrapar sin esfuerzo el interés.
c) Concisos, capaces de resumir, de exprimir el contenido del escrito.
Negritas y subrayados
Cumplen una
función de destaque. Lo que se busca es lograr que la mirada del lector se prenda de
ellos, que son, según el criterio del escritor, parte fundamental de su escrito.
Pero, si abundan, pierden su cometido. Si todo está destacado,
lo importante, lo diferente, pasa a ser lo que no lo está.
Por lo tanto, conviene usarlos con precaución.
Sangrías
La sangría
es el espacio en blanco (equivalente a la falta de alrededor de tres letras) que se deja
al comenzar a escribir y después de punto y aparte. Muchas veces se omite, lo que no es
correcto.
Funciona como indicadora de párrafos, que van de sangría a
sangría.
El párrafo señala el cambio de tema, dentro del asunto general
del texto. El lector, aun aquel que no tiene conocimientos importantes de lenguaje, lo
sabe.
Por lo tanto, si falta la sangría, la comprensión se complica.
Signos de puntuación
Nos referiremos a su aspecto
gráfico, no su función.
a) Se apoyan en el renglón.
Esta indicación es válida para la letra manuscrita ya que hay
cierta tendencia a dejarlos por encima o por debajo del renglón en el que se escribe.
En el caso de los de exclamación e interrogación, se debe
recalcar que el punto que cada uno de ellos lleva se escribe sobre el renglón; arriba o
abajo aparecerá lo demás.
b) En la letra impresa, se pegan a la palabra que los precede, no a la que va
después.
c) Algunos son dobles. La corrección idiomática así lo exige.
Las comillas, los paréntesis, los signos de exclamación, los de
interrogación deben aparecer al principio y al final de la expresión que encierran.
No hacerlo así es un error de lenguaje. En algunos otros
idiomas, el inglés, por ejemplo, el signo se usa al final.
d) No se necesita poner punto final en oraciones que
terminan en signos de interrogación o exclamación.
El punto que ellos tienen oficia como marcador de la
finalización del período.
e) Los puntos suspensivos son tres.
Es posible que vayan seguidos por otro signo, si el escritor lo
cree conveniente.
No se debe abusar de ellos, ya que no clarifican la comprensión.
f) El guión no debe utilizarse para marcar el inicio del párrafo.
Esta función la cumple la sangría. Habrá guión inicial cuando
se indica diálogo.
Disposición de palabras y tamaño de letras
El tamaño
de la letra, de la hoja, los espacios, los márgenes, tienen una clara incidencia en la
comprensión. El ojo posee un gran poder de captación que se verá ampliado, si se
encuentra con una letra relativamente grande, con espacios amplios y proporcionados.
Vemos con facilidad lo que está bien presentado, bien
estructurado. En cambio, leemos con dificultad -o, simplemente no leemos- lo que está en
letra chica.
Por este motivo, muchas veces se escriben con letra chica
comunicaciones importantes, que conviene, al interés del escritor, que no sean tenidas en
cuenta.
Separación de párrafos
La sangría es la única marca que indica el cambio de
párrafo. Por lo tanto, es innecesario dejar doble espacio entre uno y otro.
Cada texto en particular tendrá determinadas reglas en cuanto a
su presentación, pero en todos ellos se pueden aplicar las anteriores.
Contamos con
la posibilidad de tratar cada uno de estos puntos en profundidad. Diferentes documentos,
preparados especialmente, contienen la información, pero no son de acceso gratuito.
Si usted está interesado en alguno de ellos, escríbanos a lenguaje@todo.com.uy e indíquenos sobre qué tema
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