| Lengua viva
Una singular
experiencia de educación idiomática a través de la prensa gráfica, la radio y la TV se
lleva a cabo en Uruguay. Su conductora, una entusiasta profesora de castellano, se ha
convertido en una figura popular. Su pasión es corregir, pero no sólo en el sentido de
"enmendar lo errado", sino en el de perfeccionar y mejorar el lenguaje del
pueblo.
María Antonieta Dubourg
LA PASIÓN DE CORREGIR
María Antonieta Dubourg se ha convertido en un personaje muy
popular en Montevideo y en todo el Uruguay. No es una cantante de moda ni una actriz de
teleteatro, simplemente una profesora de gramática castellana que desde hace siete años
libra una batalla sin tregua contra los errores idiomáticos que se perpetran en los
medios de comunicación, se cometen en los discursos de los políticos o surgen en el
habla de la gente común. Muchos la reconocen por la calle o en el supermercado, la
saludan y recuerdan palabras o giros cuyo real significado o correcta pronunciación
pudieron aprender gracias a sus audiciones en la radio y la TV o a sus artículos en el
diario.
Además de ser profesora de castellano, María Antonieta
ostenta un dilatado currículum en materia de comunicación y capacitación de profesores.
Su actividad es múltiple: semanalmente firma la columna "El Buen Idioma" en
"El País" el diario uruguayo de mayor circulación; conduce el
programa "Nuestro Idioma" en el Canal 4 "Montecarlo T.V.", y dos veces
por semana protagoniza "La Columna del Idioma" en Radio "Septiembre FM
101.1". Además, en el suplemento "El
Escolar" del citado matutino publica semanalmente "Diez pastillitas para
expresarte mejor", para los chicos, y "Todo lo que quería saber sobre el
lenguaje y no se atrevía a preguntar", para docentes y padres.
Se trata de una muy original experiencia de educación y
divulgación idiomática que, por su forma, contenidos y diversidad de cauces por los que
transcurre en forma simultánea, no tiene muchos precedentes. Y es un ejemplo del rol
positivo que pueden jugar los medios de comunicación en favor de la cultura popular. Hay
un detalle: ella no cuenta con patrocinadores comerciales.
IDIOMAS entabló el siguiente diálogo con la profesora
uruguaya.
¿Cómo desarrolla su actividad en
los medios?
En
el caso de los materiales escritos, tengo siempre presente que el lenguaje debe ser muy
claro, para poder captar el interés del público que tiene ciertos prejuicios en lo que
respecta al idioma.
En los programas radiales, que duran quince minutos,
entablo diálogos con el conductor con el fin de lograr que sean divertidos, chispeantes,
de tal forma que el oyente aprenda y se entretenga. En la radio, además, el teléfono
está abierto para consultas. Por lo tanto mantengo conversaciones muy jugosas con el
público, del que también aprendo mucho. En la televisión hay una telefonista que recibe
preguntas, que contesto en programas siguientes.
¿A qué segmento de lectores y
oyentes se dirige?
Es
un público muy dispar y eso tengo que tenerlo muy presente. Quien lee en el diario una
columna sobre idioma, seguramente tiene expectativas diferentes de quien escucha radio o
ve televisión. Por otra parte, el diario, como letra escrita, queda y uno puede leerlo a
la hora que le conviene. Además, hay que considerar la diversidad horaria: el programa de
TV se emite a las 10 de la mañana y, nuevamente, a las 5 de la tarde; hay que estar en
casa para verlo. El de radio, que sale al aire a las 10:15, puede ser escuchado en la
casa, en el auto, en la oficina.
¿Qué público la sigue
preferentemente?
De
todos los estratos culturales. Lo sé, porque en Montevideo mi cara es muy conocida, la TV
lo hace posible. Entonces, con frecuencia, me paran para hacer comentarios o preguntas
sobre el lenguaje. Y la gente es muy diversa desde el punto de vista cultural.
¿Cómo surgió la idea del programa
de televisión?
Canal 4 convocó a tres profesores de español con muy buenos
antecedentes laborales, para proponerles un programa sobre el idioma. Hicieron unas
pruebas y me seleccionaron.
¿Había antecedentes en la materia?
No,
ninguno.
Entonces, al principio se manejó con
pura intuición.
Sin
lugar a dudas. Uno aprende con la práctica, va tomándole el pulso a la audiencia. Al
principio, grababa los programas y era una dura crítica de mí misma. Observaba mis
errores, lo que no debía decir, la forma de sentarme, el tono de voz, los gestos
El
contacto con la gente (en la calle, por teléfono, por correo electrónico) me ayudó, y
me sigue ayudando, a perfeccionarme.
¿Existen programas similares en
otras radios o canales?
No,
todas las radios y los canales parecen respetar la idea de los otros. Pero es muy
frecuente que me convoquen en algún otro programa. He sido entrevistada por radios,
revistas y diarios que no tienen nada que ver aquellos en los que trabajo. En Uruguay
nadie se molesta por eso. Al contrario, consideran un honor que uno de sus colaboradores
sea entrevistado por la "competencia".
¿Cuáles son las consultas más
frecuentes?
Es
imposible enumerarlas: de tilde, de sintaxis, de significado, de puntuación
¿Cómo prepara los programas?
Tengo absoluta libertad para hacerlo. En los casos del diario y
la revista, mando los artículos por correo electrónico, sobre el tema que elijo. Luego,
ellos me lo envían de nuevo, con la estructura que le asignaron, para que yo haga las
correcciones.
Nunca trato un mismo asunto en artículos sucesivos, para
que los lectores no se aburran.
En la radio y en la televisión también selecciono el
contenido de mi espacio. Si para un programa de TV necesito apoyo gráfico, lo envío al
canal por correo electrónico con dos o tres días de anticipación. Además, tengo
siempre en cuenta el que no coincidan, en los diferentes medios, los temas tratados,
porque eso aburriría al auditorio.
¿En qué medida le ayudan en estas
labores sus conocimientos de francés e inglés?
El
dominar más de una lengua, siempre ayuda. Las comparaciones con el francés son muy
frecuentes, ya que, como el español, es lengua latina. El inglés no lo es, pero también
ha recibido una fuerte influencia del idioma hablado por los romanos.
¿Qué diferencia nota entre estar en
un aula y estar frente al micrófono o la cámara?
Muy
poca. Si bien no se recibe, como en la clase, la respuesta inmediata sobre lo bueno o malo
del trabajo que se hace, día a día uno puede palpar en la calle, en el supermercado, en
una reunión, los resultados de su labor.
¿Ha publicado libros?
Sí,
publiqué cinco títulos: tres para los alumnos de enseñanza secundaria; uno, de
didáctica para los profesores de idioma español, y otro para el público en general.
Este último lleva ya tres ediciones, lo que para Montevideo es mucho. Un sexto libro
está en imprenta.
MEDICIÓN DE AUDIENCIA
¿Hay forma de medir cómo inciden
sus programas en el mejor uso del idioma?
Sí.
En primer lugar, porque hace siete años que estoy en los medios. Si no resultara, ya
habrían prescindido de mí, pero en el canal dicen que la audiencia aumenta cuando se
trasmite mi espacio. En la vida cotidiana puedo medir la llegada de mis programas a
través del caudal de alumnos adultos que recibo, de asistentes a cursos que organizo, de
propuestas para organizar clases en oficinas, en colegios (para los docentes), en
asociaciones de traductores, de escribanos, etc. Actualmente he recibido una propuesta
(que estamos armando) para estar a cargo de una página, titulada "Para hablar
mejor
Para escribir mejor", cuya dirección es www.todo.com.uy/lenguaje.
| LO CORTÉS Y LO
VALIENTE
Los espacios radiales de María Antonieta son una suerte de clase
oral con tono de divertimento, donde la solidez de los conocimientos se compagina con la
forma amena y didáctica con que son transmitidos. Su pasión es corregir, pero no sólo
en el sentido de enmendar lo errado, sino también en el reformar, perfeccionar,
mejorar...
En el último
programa de 2002, en ameno diálogo con los conductores y radioescuchas, la profesora no
vaciló en criticar a un ministro por decir, durante una conferencia de prensa, que
"este año hubieron muchos problemas" (en lugar de hubo) y
tampoco vaciló en aludir al senador que advirtió que determinada ley "traerá
muchos prejuicios" (en lugar de perjuicios). Todo en tono amable,
claro, como cuadra en la madura democracia uruguaya, pero al mismo tiempo confirmando que
lo cortés no quita lo valiente. |
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