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Los signos de puntuación
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     Si hay un aspecto del lenguaje difícil de dominar es el relativo a la puntuación. Muy pocos usuarios del idioma se sienten fuertes en este asunto. La mayoría procede más o menos a tientas y coloca o saca signos a su antojo.
     A través de los signos de puntuación, el lenguaje escrito intenta:
     a) Organizar el texto.
(Punto, punto y coma, dos puntos, etc.)
     b) Marcar toda la riqueza del idioma oral: los gestos, los tonos, los ademanes.
(Interrogación, exclamación, puntos suspensivos, etc.)
     No lo logra con efectividad absoluta, pero, en muchos casos, casi lo obtiene. Una conversación sin gestos, sin tonos cambiantes, sin ademanes es difícil de comprender y, en general, poco interesante. Un  texto sin signos de puntuación es imposible de transitar.
     Hay escritores que han intentado escribir de esta forma, pero  con una finalidad establecida: que cada lector interprete el texto a su manera.
     c) Indicar algunos aspectos especiales del lenguaje.
(Comillas, raya, guión, etc.)
     En realidad, muy pocos somos los que podemos asegurar que el tema nos fue enseñado y que lo hemos aprendido. Entonces, cada vez que escribimos, intentamos aplicar lo que al respecto hemos captado de la lectura de otros textos.
     El asunto tiene una serie de complicaciones, es árido y necesita, fundamentalmente, de la puesta en práctica. De todas formas, ayuda tener una idea de para qué sirve determinado signo, dónde y cuándo debemos colocarlo.

Punto

     De todos los signos, éste parece el más fácil de dominar. Indica la terminación de una oración, de un período expresivo. Esa finalización se marca en el lenguaje oral con un tono de voz, descendente al final (salvo cuando planteamos una pregunta).
     Existen tres puntos diferentes:

     a) Punto y seguido.
     Marca la terminación de una oración e indica que lo que sigue tiene vinculación estrecha con lo anterior. Si el renglón se termina, se seguirá escribiendo en el siguiente, sin dejar el blanco inicial.

     "Cuando nos dimos cuenta, encendimos la luz.
Era imposible ver qué había sucedido."

     b) Punto y aparte.
    
Indica que se pasará a otro asunto, dentro del tema general que trata el escrito. Hay menos vinculación entre las oraciones separadas por punto y aparte que por punto y seguido.

     "El tilde y el acento no son la misma cosa.
     La palabra "ti" no lleva nunca tilde, ya que es un monosílabo y estos, por regla general, no lo llevan."

    
Después de este signo, se marca la sangría, un espacio en blanco que se deja, también, al comenzar a escribir.
     Los párrafos se indican con la presencia del punto y aparte y de la sangría.
     En los diálogos, las intervenciones de cada personaje, se separan por punto y aparte y sangría.

     - "Hola, papá. No sabía que estabas en casa. Hace horas que intento comunicarme contigo.
    
- Llegué a las seis de la tarde."

     c) Punto final
    
Señala la terminación total del texto.


     Sin lugar a dudas, estos son los usos del punto que todos conocemos. Pero, con él se marcan, además, otros aspectos del lenguaje.
     1) El punto separa los millares de las centenas, en las cantidades mayores de cuatro cifras.
     "Vendieron 15.000 cabezas de ganado."
    
2) El punto separa las horas de los minutos.
     "Abrió a las 18.30."
     3) El punto indica que una letra o un conjunto de ellas
funciona como abreviatura.
     "El Sr. González regresa mañana."


     Parece importante indicar en qué casos, que con frecuencia se prestan a la confusión, no debe usarse punto:
     A) Las cifras que indican años no se separan con punto.
     "Nació en 1967."
     B) Las cifras que señalan los números de las calles, no se separan con punto.
     "Vive en San José 1211."
     C) Los signos de interrogación y exclamación no van seguidos de punto.
     "¿Cuánto te debo? No sé dónde dejé el papel en el que apunté la cifra."

     Por supuesto, no basta con saber las reglas correspondientes. Hay que poner en práctica la escritura y luego, controlar si el uso que hemos hecho de los puntos coincide con los parámetros que rigen su utilización.

 

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