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El
origen de los dichos

La historia de los dichos es muy discutible. Casi todos ellos han llegado a nosotros por
trasmisión oral, por el habla. Eso hace difícil saber exactamente dónde y cuándo
nacieron. Ni siquiera los estudiosos del tema se ponen de acuerdo en la historia de
algunos de ellos
En estos
seis que seleccionamos, parecen coincidir todos.
"La espada de Damocles" = peligro inminente.
En el 400 A.C, gobernaba Siracusa un tirano llamado Dionisio. Era duro y cruel, pero
detestaba a los aduladores.
Damocles era una de sus cortesanos que elogiaba siempre su
fortuna, su riqueza, su felicidad.
Dionisio lo invitó a compartirla para lo cual le propuso una
cena en su palacio.
Damocles aceptó encantado; en el medio de la cena advirtió que
sobre su cabeza pendía una espada, sostenida por una crin de caballo. El menor movimiento
podía hacerle perder la vida.
"Así es la fortuna que se me envidia. ¿Cómo puedo
disfrutarla, si muchos de los que me rodean son mis posibles asesinos?" -dijo
Dionisio.
La espada
de Damocles quedó en la historia como el peligro siempre presente.
Ej.: Siempre tiene la espada de
Damocles en el empleo.
"Pasar la noche en blanco" = Pasar la noche sin
dormir
Durante la Edad Media los futuros caballeros, para ser armados como tales, tenían
que pasar una noche sin dormir, junto a sus armas. Debían vestirse de blanco. Eran
sometidos a diferentes pruebas, entre las cuales figuraba el robarles sus pertenencias,
los objetos que llevarían en la ceremonia, para poder alcanzar el título.
El color de la vestimenta comenzó a asociarse con el no dormir.
Hoy, pasar la noche en blanco, quiere decir no poder conciliar
el sueño.
Ej.: Los miles de problemas que tiene le hicieron pasar la noche en blanco.
"Tener suerte negra" = Tener mala
suerte.
Tanto en Grecia como en Roma los ciudadanos llegaban a los cargos públicos mediante un
juego de azar. En una bolsa, se entreveraban bolas, pedazos de madera, habas, que se
llamaban "sortes". Las blancas simbolizaban la obtención del cargo, la buena
suerte. Las negras, la pérdida del mismo, la mala suerte.
Tener suerte negra significa no ser favorecido, que las
cosas salgan siempre mal.
Ej.: Otra vez perdí dinero; ¡tengo
una suerte negra!
"No hay moros en la costa" = No hay
quien escuche, no hay quien espíe, no hay peligro.
Los moros, los árabes, estuvieron en España 700 años. Durante el reinado de los
reyes Católicos fueron expulsados definitivamente.
Antes de esta época, asolaban las costas mediterráneas,
atacaban por sorpresa y dejaban desesperación y muerte a sus espaldas.
Estos continuos atropellos obligaron a formar compañías de
jinetes armados que vigilaban para evitar posibles ataques.
La frase con que se saludaban en el relevo era "no hay moros
en la costa", que significaba: no existe peligro.
Ej.: Puedes hablar tranquilo, no
hay moros en la costa.
"Zapatero a tus zapatos" = Cada uno
al tema que le corresponde.
El dicho se atribuye a Apeles, un importante pintor de la antigüedad. El artista acababa
de terminar el retrato de un noble y lo expuso.
Estaba ansioso por oír los comentarios de sus conciudadanos.
Para escucharlos sin ser visto, se escondió detrás de un cortinado. Muchos fueron
elogiosos, salvo los de un zapatero que criticó desfavorablemente la forma de los
zapatos.
Apeles reconoció que las críticas eran justas y corrigió el
cuadro.
Al día siguiente, el hombre volvió y, al comprobar que sus
observaciones habían sido tenidas en cuenta, opinó sobre otros aspectos de la obra.
Apeles, que nuevamente estaba escondido, apareció enojado y le
dijo:"¡Zapatero, a tus zapatos!"; no estaba dispuesto a aceptar todas las
críticas; una, que consideraba correcta, sí, pero eso no le daba al zapatero autoridad
para seguir opinando sobre otros aspectos.
Ej.: No opines de política; lo tuyo es la ciencia. ¡Zapatero, a tus zapatos!
"Vale lo que pesa" = Pondera el valor
moral, intelectual de una persona.
Se cree que tuvo su origen en la cultura escandinava, pero fue muy común en todos los
pueblos de la antigüedad.
Cuando un hombre mataba a otro, estaba obligado a pagar en plata
o en oro a sus deudos, su peso.
En el ámbito religioso, los parientes ofrecían a la Providencia
el peso del enfermo en oro, plata, trigo, etc.
Ej.: Es tan inteligente; vale
lo que pesa.
Si usted está interesado en conocer el origen de alguna palabra, expresión, dicho, etc.,
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Lenguaje".

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