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Diario de un uruguayo en Toronto

2 de agosto:
Hoy me mudé por fin a mi nueva casa en Toronto. Qué paz que hay aquí, todo es tan tranquilo y tan lindo, qué bella campiña y qué ciudad tan hermosa. Casi no puedo esperar a ver las colinas cubiertas de nieve, de verdad que esto es muy hermoso. Qué bueno haber dejado atrás el basural, el ruido de Montevideo, ya no soportaba más la humedad y los mosquitos, esto sí que es precioso.
14 de octubre:
Esto es lo más lindo que he visto en mi vida. Los colores de las hojas, pasear por los bosques y poder disfrutar de las cuatro estaciones del año. Esta mañana vi un ciervo, qué animal tan lindo, luce sus cuernos como una corona, siempre con la cabeza erguida, es sin duda el rey del bosque. Canadá es como estar en el paraíso. Esto sí que es vida. Y pensar que estuve tantos años en el infierno de Montevideo. Lo más lindo que podía ver era el Palacio Salvo...
11 de noviembre:
Cada día me gusta más Toronto. Muy pronto empieza la caza del ciervo. No puedo imaginarme que alguien tenga intención de matar a esos animalitos tan hermosos e inofensivos. Ya llega el invierno y pronto comenzará a nevar, esto sí que es vida.
2 de diciembre:
Anoche nevó, qué alegría. Me desperté y todo estaba cubierto de nieve, parecía una tarjeta postal. Salí a apalear la nieve y de la alegría me tiré y me revolqué por la nieve. Después hice bolas de nieve y se las tiré a los pibes del vecino y terminamos en una guerra de bolas de nieve. Qué lindo es vivir aquí. La motoniveladora pasó limpiando la calle y tuve que apalear otra vez la nieve que me tiró en el frente de casa. Qué feliz soy.
19 de diciembre:
Anoche volvió a nevar, la motoniveladora volvió a pasar y tuve que limpiar la entrada al garaje dos veces.
22 de diciembre:
Volvió a nevar anoche. Cuando terminé de apalear la nieve, pasó la motoniveladora y llenó otra vez de nieve sucia todo el frente de casa. Hoy no pude ir a trabajar por culpa de la nieve. Estoy un poco cansado de tanto apalear nieve. Hoy llamé a mi primo a Montevideo y mi tía me dijo que se había ido con la familia a La Floresta.
25 de diciembre:
FELICES NAVIDADES BLANCAS. Aquí no para de caer esa mierda blanca , ya tengo las manos llenas de callos por culpa de la pala. Creo que el cornudo del chofer de la motoniveladora me debe estar vigilando desde la esquina; porque ni bien termino de limpiar, el carajito éste pasa y me llena la vereda de nieve sucia. Me cago en el hijo de una gran puta del chofer .
27 de diciembre:
Es el cumpleaños de mi hermana. La llamé, pero se había ido a la playa. Anoche cayó más mierda blanca. Ya hace tres días que estoy encerrado en la casa, sólo salgo para apalear nieve... y el maricón de mi primo en La Floresta, mi hermana en la playa. Me paso horas en la ventana vigilando al de la motoniveladora, si lo agarro le corto los huevos . ¿Por qué no usan más sal para derretir el hielo y la mierda blanca?, ya no aguanto las manos de apalear y apalear.
28 de diciembre:
(El día de los inocentes. El inocente soy yo... ¿qué estoy haciendo aquí?) Hoy cayeron 60 cm. de esa mierda blanca. Me cago en Toronto y mi primo en La Floresta . Hoy resulta que se rompió la niveladora y el muy caradura del chofer vino a pedirme la pala prestada. Le dije que ya rompí tres palas por culpa de la nieve sucia que me tira en la vereda. Mi pobre auto esta sepultado en la mierda blanca. Terminé por romperle la cuarta pala en la cabeza.
31 de diciembre:
El pelotudo del noticiero se volvió a equivocar: no cayeron los 30 cm pronosticados, cayeron 60 cm. La rey de la puta madre que lo parió. Aquí no hay nada que hacer esta noche para celebrar el ano nuevo, nadie puede salir por culpa de esa puta nieve, no se escucha nada en español en la radio, ni siquiera un tanguito para alegrar el espíritu. Estoy cansado y me siento muy solo. Extraño a Peñarol. Volví a llamar a mi primo pero estaba en la piscina y no quiso venir al teléfono el hijo de puta, mi hermana no contesta... estará en la playa todavía. El muy maricón de mi primo va a asar un lechón en el patio y yo aquí sin poder asomar la nariz afuera.
5 de enero:
Hoy por fin pude salir de la casa y buscar algo para comer. Estuve cuatro horas apaleando para sacar el auto de la montaña de mierda blanca en que había estado sepultado por más de una semana. Por fin después de dos horas y tres baterías, arrancó. Me cago en el auto, en la nieve y en Toronto.
15 de febrero:
Anoche soñé que estaba en Uruguay, que tenía una casita de fin de semana en Atlántida y el sol me quemaba la cara. Hoy me pagaron sesenta y tres dólares roñosos por tres días de trabajo, casi toda la quincena estuve encerrado en casa por la nieve de mierda. Mi primo me mando un cassette de Jaime Roos y hace cuatro horas que lo estoy escuchando.
¡Quién pudiera estar en el paisito en ese momento!
20 de febrero:
Hoy pude salir para ir al supermercado. Por el camino se me cruzó un ciervo pajero y tratando de esquivarlo me hice pelota contra un árbol. Me cago en ese animal de mierda. No se por qué no los envenenan a todos esos animales que no sirven para un carajo. El arreglo del auto me va a salir $ 3.000 dólares, estoy convencido que Dios hizo a los ciervos para cagarlo a uno. Los cazadores deberían haber acabado con esos putos ciervos.
2 de marzo:
Ayer me resbalé en hielo y me quebré una pata, después, el hijo de puta de la motoniveladora pasó y tengo todo el frente de la casa cubierto de nieve y barro. Quiero vender la casa e irme a la mierda de aquí, quiero comer unos chivitos, los panchos de La Pasiva ,dulce de leche...
23 de abril:
Ya me quitaron el yeso. Llamó el mecánico diciéndome que al tratar de reparar el auto descubrieron que está todo podrido por abajo debido a la sal de mierda que usan para derretir la nieve. Yo no sé a quién se le ocurre tirar sal para derretir esa mierda blanca. Me cago en el
auto, en la nieve y en el Estado de Canadá.
15 de mayo:
Hoy por fin le vendí la casa a un Canadiense cornudo. La verdad, ¿a quién se le ocurre venir a vivir aquí?, hay que estar loco o ser boludo para vivir en esta mierda fría y solitaria, es mejor la muerte. Ya me voy para Uruguay, no veo la hora de llegar, viva la basura, la humedad y los mosquitos. Mañana me voy a comer una parrillada al Mercado del Puerto y después a la playa con mi primo.
Montevideo... ¡¡¡qué lindo te veo!!!, esto sí que es vida.

Gracias Myrna

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