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Parejas

El juez le pregunta a la mujer: -Digame: ¿Cuál es el motivo por el quiere divorciarse de su esposo?
Contesta la mujer: -Mi marido me trata como si fuera un perro.
El juez interroga: -¿La maltrata, le pega?
-No. Quiere que le sea fiel ...

El esposo llega muy conmovido a su casa y le dice a la esposa:
-Mi amor compré un seguro de vida por 50 millones, para que cuando yo muera no pases angustias económicas.
La esposa responde: "Tranquilo mi amor, con que te mueras es suficiente."

Dos amigos conversan en un bar. Uno le dice al otro:
"En mi casa siempre digo yo la última palabra".
Asombrado, el otro pregunta: "¿Y qué decís con tan mágico efecto?".
"Lo que tú digas, cariño"

Estaba la señora de Rodríguez con su amante, cuando oye que el marido abre la puerta.
- Rápido -le dice al amante- te voy a disfrazar. Le tira un poco de aceite para bebés arriba, luego talco y lo hace parar en una esquina del dormitorio.
- No te muevas -susurra ella- tenés que aparentar que sos una estatua.
Cuando el marido entra al cuarto, mira al amante, mira a su esposa y pregunta:
- ¿Qué es esto?
- Una estatua -contesta ella- Los Pérez tienen una en su dormitorio y yo no quise que fuéramos menos.
No se habló más del tema, ni siquiera cuando llegó la noche y se fueron a dormir. Como a las dos de la mañana, el señor Rodríguez se levantó, fue a la cocina y volvió con un vaso de leche y dos tostadas con jamón y queso.
- Tomá -le dijo a la estatua- yo estuve como un idiota un día y medio en la casa de los Pérez y no me dieron ni un vaso de agua.

- Te prevengo, dice el hombre a la mujer con la que pronto se ha de casar, soy celoso incluso sin razones.
- No te preocupes, querido. Conmigo no lo serás nunca sin razón.

Un niño en una boda:
- Mamá, mamá, ¿por qué la novia va vestida de blanco?
- Pues... porque este es el día más feliz de su vida.
- Ah... y ¿por qué el novio va vestido de negro?

El gerente decide averiguar qué es lo que hace su secretario, que sale a la calle sobre las 11 y regresa a la 1 cada día. Contrata a un detective y a la semana éste le dice:
- Cada día a la misma hora, las 11 de la mañana,   sube a su auto, va a su casa, hace el amor con su mujer, se fuma uno de sus puros y vuelve al trabajo
- ¡Ah! menos mal -suspira el gerente- pensé que andaba metiéndose en problemas.
- Me parece que no me entendió. Permítame que lo tutee por un momento... Cada día a las 11 de la mañana, tu secretario sube a tu auto, va a tu casa...

Una mujer le pregunta a su marido:
-¿A tí que te parece más importante: una mujer o una botella de vino?
-¿Vino blanco o tinto?

- Hace tres meses que no hablo con mi esposa.
- ¿Discutieron?
- No, lo que pasa es que me tiene prohibido interrumpirla.

Sintiendo que su marido está cada día menos afectuoso, Ana dice:
- Pedro, ¿viste que el vecino le da un beso a su mujer todos los días cuando se va a trabajar?¿por qué vos no hacés lo mismo?
- ¿De verdad que no te importa que bese a la vecina?

- ... y entonces, en mitad de la discusión, le dije a mi mujer que íbamos a hacer lo que yo dijera, porque yo soy EL HOMBRE de la casa. Soy YO el que lleva los pantalones.
- Ya era hora, hermano! Pero.... decime.¿Por qué entonces terminaron haciendo lo que ella quería?
- Es que ella me dio la razón, soy YO el que lleva los pantalones, pero también me hizo notar que es ELLA quien me los quita... y yo qué iba a contestar!

- Mi amor, después de quince años de relaciones ¿por qué no nos casamos?
- ¿Y quién nos va a querer?

En la luna de miel él le pregunta a su flamante esposa:
-Cariño ¿te habrías casado conmigo si mi padre no me hubiera dejado una fortuna?
-Amor –respondió con dulzura la mujer-, me habría casado contigo sin importar quién te hubiera dejado una fortuna.

Un hombre y una atractiva mujer estaban cenando a la luz de las velas en un distinguido restaurante cuando el camarero advirtió que el hombre se deslizaba lentamente de la silla hasta quedar debajo de la mesa. La mujer pareció no darse cuenta de que su acompañante se perdía de vista.
-Disculpe, señora –dijo el camarero-. Pero me parece que su esposo está debajo de la mesa.
-De ninguna manera –respondió ella, mirándolo fijamente-. Mi esposo acaba de entrar por la puerta.

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